jueves, 27 de enero de 2011

LA CANCIÓN DE LA PAZ




Todo empezó el día en el que Claudia se encontró en su cuarto una flauta de madera. Le preguntó a su madre, pero dijo que no la había visto en su vida. Claudia tiene diez años. Su pelo es largo y rizado. Le encanta la música, sobre todo cantar y tocar instrumentos. Nunca ha probado a tocarla, le da miedo que esté envenenada o que tenga algo malo.
Ella tiene otra flauta, la toca todos los días después de comer porque el día de la paz va a tocar en el colegio. Sólo faltaban dos días. Una tarde antes del día de la paz Claudia ensayó como siempre pero no sonaba bien. Y le dijo a su madre:
- Mamá, me parece que esta flauta se ha estropeado.
- Hija, seguro que se ha desafinado. Prueba a afinarla.
- Vale, lo haré – dijo Claudia
Y es verdad, la afinó y le salió bien el sonido. A la mañana siguiente llegó el día, pero su flauta se rompió. Claudia no tenía más remedio que coger la otra flauta. Ensayó un poco con la flauta de madera y sonaba genial. Su seño le preguntó:
- ¿Por qué suena tan bien tu flauta, Claudia?
- Porque es una flauta nueva.

Cuando llegó la hora de actuar, emocionó mucho a los niños del patio. Cuando acabó la canción, Claudia desapareció entre humo. El público creyó que era parte del espectáculo y aplaudieron emocionados, pero Claudia estaba en un lugar que tenía muy mala pinta. Un niño la cogió de la mano y la llevó a su casa.

- Hola, me llamo Carlos – dijo el niño.
- Hola, yo Claudia.
- Nos tienes que ayudar.
- Pero, ¿cómo puedo ayudar yo?
Carlos no contestó y salió corriendo. Claudia lo siguió. Carlos iba hacia un cuartel y le dijo:

- Aquí está la chica de la flauta.
- Hola Claudia, nosotros queremos parar esta guerra pero siempre el otro país se niega.
- ¿Y qué tengo que hacer yo? – dijo Claudia
- Tienes que ir a hablar con el otro país y si no, tócale la canción con la flauta.
- Vale
Como el país no estaba muy lejos Claudia llegó muy rápido. Claudia llamó a la puerta.

- Pasa
- Tienes que parar la guerra, ¿por qué no hacéis las paces?
- Porque no.
Claudia pensó en la flauta. La sacó de su mochila y tocó la canción de la paz. El general le dijo:

- ¡Qué canción más bonita, me rindo!
- ¡Lo conseguí!
Claudia volvió al país donde estaba Carlos. Todos le dieron las gracias. Carlos dijo:

- Toma te regalamos la flauta.
- Gracias, ¿cómo vuelvo?
- Piensa en donde quieres ir y llegarás a tu hogar.
Claudia no se podía creer que tocando una canción se puede parar una guerra.

1 comentario:

Felisa Moreno dijo...

Hola, Irene
Creo que en este cuento has mejorado bastante, el argumento es más complejo y me gustan tus personajes. Sigue trabajando así y verás como cada día lo harás mejor.
Un beso grande como una montaña.